Entonces descubrí que mi capacidad de amar no se agotaría jamás,
y comencé a dar mi amor,


sin preguntarme por qué, cómo , a quién, dónde o cuándo;
sin esperar nada a cambio,


Ofrecerle al mundo mis mejores atardeceres,
las más grandes flores,


y esos mares tan calmos que me otorgó siempre...
para engrandecerme, hacerme brillar, crear y dar vida



c e x
desde adentro